Para mí Princesa Alienigena
Prologo
Mi princesa
Alienígena era el mejor liante que allá tenido la galaxia entera. Mientras
viajaba en su nave especial, ella hizo una parada en el planeta tierra, más
específico en el este de centro América. ¿Por qué aterrizo ahí? No lo sé... Mmm
se aburrió, al menos eso decía ella. 🌎
Ella era una extraña creatura capaz de cambiar
de apariencia, de acuerdo a su entorno. Por lo menos yo, nunca descubrí su
verdadera forma.
Algo curioso
de ella era que a pesar de tenerlo todo aquí, cada día echaba de menos su
hogar, eso quiero pensar ya que siempre miraba las estrellas, a través de ese
hermoso aparato, algo raro e intrigante para un ser tan ordinario como yo. Nunca
entendí porque miraba su hogar y no regresaba; Al parecer ¡todo era un engaño! Ella
era un agente interestelar que venía en una misión secreta.
[...]
¿Cuál era esa misión?
—No lo sé—
1
En un lunes
de septiembre. Paseando por las calles la conocí, ella había tomado la
apariencia de una chica delgada de piel clara con cabello ondulado y ojos
ligeramente rasgados.
Pareciera
como si me siguiera, —pensé—.
Me encanta caminar y deduje que a ella también, pero ella sólo recolectaba
información.
La miraba por
el reflejo de un vidriar. Iba vestida con jeans azules y una camisa blanca. Seguí
caminando mientras buscaba algún espejo por el cual mirarla, pero la casualidad
en esta ocasión no se presentó, así que tomé una decisión.
Me di media vuelta, y me le acerqué
temerosamente. Era aún más hermosa de lo que se veía en el reflejo de un vidriar.
Le salude moviendo
mi mano de lado a lado.
—Hola, disculpa,
¿Sabes qué hora es? —
Ella
pego un pequeño salto hacia atrás.
—Ah sí, son
3:20—, me contesto.
—Gracias— dije.
¡Nooo! ¡No! ¡No! ¡Pregúntale su nombre!
—pensé—.
Siguió caminando mientras yo
admiraba su hermosa silueta.
Me quede un momento más y me
marche.
#
Al día siguiente
me encontraba en el mismo lugar y a la misma hora, pidiéndole al cielo que me
deja verla una vez más, hablándome a mí mismo, repasando todo lo que quería
decirle, imaginando todo tipo de situaciones y la forma en la que reaccionaria.
Paso una hora y no llego, así que me tuve que marchar. Pasaron cinco días,
nuevamente estaba en el mismo sitio, y como viento imparable, su mirada dio en mí.
Una energía electrizante recorrió mi cuerpo al verla, por un segundo nuestras
miradas chocaron, solo por un segundo vi de nuevo esos ojos rasgados de color
noche. Rápidamente desvié mi mirada y camine en dirección a ella, pero al estar
a treinta centímetros, me acobarde y decidí pasar a su lado. Al llegar a la
esquina volteo y casualmente ella también lo hizo, el simple hecho de tener su
mirad encima, me desarma, me sentía intimidado, pero como cualquier otro
reflejo mi mano se encontraba saludando, mientras mis corneas no apartaban la
vista de su figura, para mi sorpresa me regreso el saludo y ambos continuamos
nuestro camino. Me sentí feliz de nuevamente volvérmela a topar, pero ahora con
un uniforme escolar.
¡Vaya!
Me enamore.
Algo raro en
mi es la forma extraña en la que me aferro rápidamente a las personas y eso me
ha llevado a realizar acciones fuera de lo normal, por consiguiente, estuve por
cuarta vez en el mismo lugar, a la misma hora y no llegó.
Un mes después
Después de hablar por más de 6 horas me enseñó
su planeta, "No puedo decir el nombre, porque si no, la descubrirían"
pero se localiza en la constelación de Leo, cerca de Regulus y Denevola, casi a
70 años luz de aquí.
Perdí la cuenta, pero quizás fue 3
meses después
Ella era inteligente, observadora, romántica.
Tenemos tantas cosas en común, que
el pensarla me da nostalgia, probablemente porque le extraño y ya no está aquí.
3 meses y medio después
Solía tener
pesadillas y ella me cantaba hasta caer dormido.
'serenata a la luz de la luna'.
4 meses después
Algo trama.
Me ha contado sobre su planeta.
Donde nació, donde vive, de su familia, incluso de
su ex novio intergaláctico - siento celos, cada vez que lo menciona - y
más importante... me ha hablado de ella.
Cada vez es más cercana a mi...
~No imagino un mundo sin ella~
1 año de conocerla
Se acerca su cumpleaños, no luce feliz, esta será
la primera vez que pasará un cumpleaños alejada de su planeta.
/le daré un regalo🎁\
En su cumpleaños. La veo, se
encuentra sentaba sobre en un columpio, luce cansada, agobiada, voltea y me
mira, -sonríe ligeramente - mientras me saluda, moviendo
su mano de lado a lado. Solo la miro y le regreso el saludo. Me siento preocupado, no
quiero verla así.
Esa tarde fue muy divertida, nos la pasamos riendo
y cantando. Caminamos mientras discutíamos sobre que autobús
tomar, ella quería ir al este y yo al oeste, terminamos yendo al sur. En el autobús
se recargo sobre mi hombro, tomo mi brazo con fuerza y me dijo:
- Irving, nunca
cambies, incluso si tu mundo se desmorona y se hace pedazos, te prohíbo que
cambies... inclusive si yo lo hago, se fuerte y alcanza lo que tanto anhelas.
-
¿Qué quieres decir con esto?
-
Lo que trato de decir es que... no te quedes en el
pasado sigue tu vida, no me esperes.
-
No te entiendo.
- Has escuchado
sobre que ''El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero el hoy es un
obsequio. Por eso se llama Presente''.
Levanto su rostro, me miro y me dio un beso en la mejilla, luego dijo – Gracias -, cerro los ojos y volvió a recostarse sobre mi hombro.
18 de noviembre
Ya ha pasado casi un mes desde que la vi por ultima
ves. Parece un fantasma, solo desapareció así sin más. - Estoy preocupado -
Me he puesto a pensar en la última vez que nos vimos, ¿hice algo mal? – pensaba -. Recibí un mensaje de ella, decía.
- No te preocupes
por mí, yo estoy bien, quiero verte.
Me encuentro en mi habitación. Pensando en que solo se, lo que ella me ha dicho, ¿realmente le debería de creer? pufff me duele horrible la cabeza y no encuentro respuestas. Me la imagino y le hago preguntas, pero solo me responde lo que quiero oír, necesito verla...
Caído de la Luna
Una de las mejores tarde-noche que he tenido en mi
vida. Sucedió en marzo 7, una de las mejores fechas para mirar la constelación
de Leo.
Me cito en un parque, nos pusimos al día y la
acompañe a su casa. En la azotea ella tenía un telescopio, Woow No sabía que
pensar. Me mostro su estrella favorita... :)
- Recuerdo
perfectamente ese día-
Ella de mentor negro y tenis blancos con una
taza de café en la mano derecha, mientras me decía.
- Vamos mira por el
ocular, no te va a comer. – con un tono un tanto irónico –
Mire y quede
asombrado... Mientras ella me contaba una historia... Le dije.
- ¿Porque me trajiste?,
¿Que esperas de mí?
- Nada.
Se acerco y me
beso.
Mil días de promesas
Ella se caracteriza por desaparecer: lo hace muy
bien. Últimamente ya no pienso en ella. A veces cuando voy por carretera,
recargo mi cabeza sobre el cristal y la recuerdo… sonrió… y me pregunto, ¿Estará
bien?...
Siendo sincero, me encuentro muy mal; me invade la
soledad… hace tiempo deje de tocar… toco horrible el ukelele, pero es una forma
en la que no me alejo de la música.
[…]
-¿Dónde rayos estas?... - En la pantalla de mi
celular. Tengo un mensaje de ella.
Rápidamente lo abro, ¡una cita! Me emociona, pero a
la vez no deseo ir.
Durante el chat:
- ¿Qué pasa?,
Responde.
-
No, pasa nada.
-
Mmm iras vestido de negro, ¿Cierto?
-
¡Ja! solo tú me entiendes.
-
Obvio microbio, solo usas ropa oscura cuando estas
mal.
-
Rayos, me desnudas, además no tengo ganas de verte,
olvídalo, no iré,
- No te pregunte. Vas
a ir y punto. Nos vemos domingo.
Acordamos ciertas condiciones antes de vernos, en
las cuales no estuve muy de acuerdo, pero acepté.
Es domingo era un poco nublado, tenía el
presentimiento de que llovería, así que lo único que lleve fue mi billetera, mi reloj favorito y un paraguas. Como lo había presentido, llovió. Pero habíamos hecho una
promesa, así que ahí me encontraba, vestido de negro, sosteniendo un paraguas
con la mano izquierda, en el inicio de una fuente romboidal. La lluvia cada vez
era más intensa y no la veía por ningún lado, Mis zapatos se encontraban
empapados, las personas a mi alrededor me veían con cierta preocupación, era un parque, así que la
mayor parte de las personas que no se pudieron ir, se encontraban atajándose de
la lluvia a más de 50 metros de mí. Mire mi reloj y eran las 5:16 de la tarde,
habíamos acordado a las 5. Me iba a marchar, cuando a la izquierda escuche -
Irving, Irving, Irving – Volteo, y ahí estaba, de mentor negro y tenis blanco,
me sonrió y dijo - ¿Vamos? – Cerré el paraguas, ella me tomo de mi brazo y
comenzamos a caminar. Muy en el fondo de mi corazón, sabía que esta iba a ser
nuestra última cita, no quería créelo, pero lo sabía. Mientras caminábamos
cantamos nuestras canciones preferidas. Las cantábamos a todo pulmón, sin miedo
o temor alguno. La gente nos miraba raro. Pero no importaba, yo en ese momento
era el chico más feliz de todo el planeta, disfrutaba cada línea de cada
canción, como nunca en mi vida lo he hecho.
Hablamos de sus planes cambiantes, de ayudar a la
gente, de lo tiempos de antes. Durante esa platica ella me pregunto.
-Irving, ¿Qué tanto has cambiado?
Mmm creo que nada. Sigo siendo el mismo chico raro
e inseguro que conociste.
-No lo creo. Ya eres normal. Algo raro es aquello
que no entiendes, y yo te entiendo y te comprendo perfectamente, te quiero.
Creo que yo aun no te comprendo, eres muy compleja,
para ser alguien tan normal, como te haces decir tu.
En ese momento paro, me planto frente a mí, tomo mi
rostro y me miro a los ojos, y dijo.
-Irving, tú me entiendes perfectamente, como nadie
lo ha hecho. ¿Recuerdas cuando nos conocimos?
Si.
-Me estaba yendo de la patada, nadie lo sabía, pero
tu llegaste y me leíste como si de un libro se tratara, resolviste mis
problemas y te ganaste mi corazón. Siempre te recordare.
¿Por qué suenas como si de una despedida se
tratara?
-¡Ves! A eso me refiero, siempre me entiendes.
-Sonrisa ligera-
Me dio un pequeño beso en la mejilla. Me tomo
nuevamente del brazo y seguimos caminando mientras platicábamos de varios
tópicos. Sin darnos cuenta, oscureció. Después de tantas emociones encontradas y
choques, dejo de llover, fuimos al inicio de la fuente. Ahí donde todo había
iniciado, me soltó del brazo, tomo mi mano y dijo.
- Qué bonito reloj.
-
Es mi favorito.
- Tenía que serlo,
tengo un gran gusto.
Reímos.
- ¿Cuándo te volveré
a ver?
- Me estás viendo.
Me abrazo muy fuertemente, y yo correspondí su
abrazo, el corazón se me partía, sabia que esto nunca más volvería a pasar.
Quería decirle que no se fuera, que se quedara un como más, pero era
inevitable. Ella me soltó, la mire con lagrimas en los ojos y me dijo
- Si me quedo, no me
voy a querer ir.
-
No tienes por qué irte… quédate…
- Adiós.
Tomo mi paraguas, lo abrió y mientras se limpiaba
las pocas lagrimas que dejaba ver. Tomo una ultima ves mi mano y me dio el
paraguas. Me quede en silencio, mientras veía como se marchaba. Por donde no
hace un poco de tiempo había llegado. Me quede mirando su hermosa silueta. En mi
mente pasaron un y mil momentos con ella, tantas promesas cumplidas, tantas
otras olvidadas y un puñado de muchas que no pudimos cumplir, cada una era,
como una daga atravesando mi corazón. Quería gritarle, pero no podía, mi voz
quebrada y sin aliento no me permitían hacer nada, hasta que ella me mira una última
vez. Me sonríe y en sus finos labios, al fin sucedió -Te amo- Se dio la vuelta
y se fue corriendo. Algunas personas que estaban ahí se fueron y otras
nuevamente continuaron caminando por el parque, las luces de las lámparas se
encendieron. Mire mi reloj, pero este ya no servía. Ese día desapareció ella y
mi reloj favorito no volvió a girar.
CONTINUARA...
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